Categoría: Cultura

  • Saberes mayas reúnen a 160 talentos en Los Pinos

    Saberes mayas reúnen a 160 talentos en Los Pinos

    Más de 160 talentos de Quintana Roo comparten cocina, artesanías, lengua maya y música en Los Pinos este fin de semana.

    El festival “Quintana Roo en Los Pinos”, programado para el 3 y 4 de octubre de 2026, reúne expresiones culturales del Caribe mexicano con motivo del 52 aniversario de la entidad como estado libre y soberano.

    Artesanas, artesanos, cocineras, artistas y productores participan en un encuentro organizado por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Complejo Cultural Los Pinos, junto con el gobierno estatal y el Instituto de la Cultura y las Artes.

    La directora de Los Pinos, Elisa Lemus Cano, quien representó a la secretaria Claudia Curiel de Icaza, destacó que la iniciativa “Estados en Los Pinos” ha recibido durante 2026 a más de 145 mil visitantes y a más de 3 mil personas portadoras de cultura.

    La gobernadora Mara Lezama invitó a adquirir productos y platillos procedentes de los 11 municipios de Quintana Roo. Planteó que el encuentro ofrece una oportunidad para que las familias artesanas y productoras obtengan beneficios de su trabajo.

    Lengua, textiles y creación artesanal

    Los talleres acercan al público a conocimientos transmitidos en las comunidades. Wildernain Villegas imparte una actividad dedicada a la lengua maya y presenta poesía acompañado por músicos tradicionales.

    Amanda Tah comparte saberes textiles en “Bordado Sueños”. Justo Rosales conduce “Arte y biocultura”, una actividad sobre la transformación de materiales como el sargazo en piezas artesanales.

    La Plaza Jacarandas muestra blusas y guayaberas bordadas, hamacas, objetos de madera, lámparas y cestería de fibras vegetales, además de piezas elaboradas con conchas marinas, cuerno de toro, coco y corozo.

    La gastronomía tiene su espacio en Cocinas de Humo, con tacos de tok seel y ko’ol bi kaax, tostadas de pulpo a los tres chiles, escabeche, relleno negro, kibis y tortas de lechón. También se ofrecen balché y agua de naranja agria.

    Lilian Villanueva Chan, directora del Instituto de Cultura y las Artes, recomendó probar los alimentos y bebidas del Caribe, incluidas aguas de piña y coco. En el Tejabán se encuentran conservas, dulces, chocolate artesanal, aceite de oliva, derivados de miel melipona, salsas, mazapanes, mermeladas y vino de jamaica.

    La exposición fotográfica “Selva, mar e historia”, en la Plaza Cencalli, presenta costumbres, tradiciones, paisajes y sitios históricos que permiten conocer la diversidad natural y cultural de Quintana Roo.

    El Caribe en el escenario

    La música y la danza incluyen al Ballet Folclórico de Quintana Roo, la Orquesta Polifacética de Felipe Carrillo Puerto, Julk’iin, el grupo ceremonial Maya Pax, Los Juan Diego y la Orquesta de la Secretaría de Seguridad Ciudadana.

    Astrid Hadad cierra el sábado con una propuesta de canto popular y teatro vinculada con tradiciones mexicanas. El domingo, la Orquesta Polifacética, integrada por 17 músicos, y el Ballet Folclórico regresan a la Plaza Jacarandas con ritmos como soca, punta y calipso.

  • El misterio del primer rey de Copán: nuevas pistas lo acercan a Teotihuacán

    El misterio del primer rey de Copán: nuevas pistas lo acercan a Teotihuacán

    Más de 1,600 años después de la llegada de K’inich Yax K’uk’ Mo’ a Copán, en el actual territorio de Honduras, el origen del fundador de una de las dinastías mayas más importantes continúa siendo un misterio. Nuevos hallazgos arqueológicos y estudios genéticos, sin embargo, están aportando pistas sobre los posibles vínculos que existieron entre Copán y otras grandes ciudades de Mesoamérica, incluida Teotihuacán.

    De acuerdo con las investigaciones arqueológicas, K’inich Yax K’uk’ Mo’, cuyo nombre suele traducirse como “Quetzal Guacamayo”, llegó a Copán el 5 de septiembre de 426 d. C. y se convirtió en el primer gobernante de una dinastía que posteriormente tendría 16 reyes.

    Lo que todavía no está claro es dónde nació. Entre las hipótesis planteadas por especialistas se encuentran Caracol, en el actual Belice, y la región de Tikal, en el norte de Guatemala. Otras investigaciones han puesto el foco en los contactos que el gobernante pudo haber mantenido con Teotihuacán, una de las ciudades más poderosas de Mesoamérica durante ese periodo.

    El arqueólogo japonés Seiichi Nakamura, quien lleva varias décadas estudiando el sitio arqueológico de Copán, explicó que existen diferentes hipótesis sobre el origen de Yax K’uk’ Mo’ y que las investigaciones continúan buscando nuevas evidencias que permitan reconstruir su historia.

    Uno de los elementos que ha cambiado la discusión es la investigación genética. Nakamura señaló que estudios realizados con restos óseos encontrados en distintos entierros de Copán permitieron confirmar en 2025 que existió una mezcla genética entre personas vinculadas con Teotihuacán y habitantes de Copán.

    El hallazgo resulta relevante porque durante décadas los arqueólogos ya habían identificado indicios materiales de contacto entre ambas regiones. En las tumbas reales correspondientes al periodo de fundación de la dinastía copaneca se han encontrado cerámicas asociadas con el estilo teotihuacano y obsidiana procedente de México.

    La evidencia genética añade una nueva dimensión a esas conexiones. Ya no se trata únicamente de objetos que pudieron haber circulado mediante intercambios comerciales o políticos, sino de indicios de que también existieron desplazamientos y mezclas entre poblaciones.

    Para los investigadores, esta información puede ayudar a comprender mejor el contexto en el que Yax K’uk’ Mo’ llegó a Copán y asumió el liderazgo de la ciudad.

    A esto se suma otro descubrimiento realizado en 2024, cuando el equipo de Nakamura encontró en el Templo 7 de Copán un fragmento de estela relacionado con los gobernantes sexto y cuarto. De acuerdo con la interpretación señalada por el arqueólogo, el sexto gobernante hacía referencia al cuarto y afirmaba que este procedía de Río Azul, un antiguo sitio ubicado al norte de Tikal y representativo del periodo Clásico temprano.

    El hallazgo abre nuevas preguntas sobre la movilidad de las élites mayas y las conexiones políticas que pudieron existir entre diferentes ciudades de la región. También muestra que los monumentos de Copán todavía pueden aportar información sobre acontecimientos ocurridos hace más de un milenio.

    Pero la relación entre Copán y Teotihuacán no parece haber sido un fenómeno aislado. El arqueólogo estadounidense William Fash, profesor de la Universidad de Harvard y estudioso de la cultura maya en Copán desde hace más de cinco décadas, ha planteado que los intercambios entre ambas ciudades funcionaron en más de una dirección.

    Durante una conferencia realizada en Copán el pasado 5 de septiembre, Fash destacó la presencia maya en Teotihuacán y describió la relación como una especie de camino de dos vías, en el que personas, objetos, conocimientos y prácticas pudieron circular entre distintas regiones mesoamericanas.

    El investigador también explicó que el duodécimo gobernante de Copán, K’ahk’ Uti’ Witz’ K’awiil, conocido como Humo Jaguar, creó un circuito ceremonial dedicado a la memoria de Yax K’uk’ Mo’. El fundador aparece representado en diferentes estelas ubicadas en el valle de Copán y en otros puntos del área principal.

    Las evidencias materiales refuerzan la idea de una relación prolongada. Los especialistas han identificado similitudes o conexiones en cerámicas, arquitectura ceremonial, pintura mural, piedra, escultura arquitectónica y textos, además de elementos asociados con prácticas rituales.

    Entre estos testimonios destaca el Templo Margarita, uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes de Copán durante el siglo XX. El edificio fue descubierto entre 1992 y 1993 por el equipo del proyecto dirigido por el arqueólogo estadounidense Robert Sharer, en cuyo interior se encontraron los restos de K’inich Yax K’uk’ Mo’.

    La fachada del templo conserva un elaborado relieve de estuco policromado en el que aparecen un quetzal y una guacamaya con los cuellos entrelazados. La representación está relacionada con el nombre del fundador de la dinastía y constituye uno de los elementos más reconocibles de su legado.

    Copán, además, sigue siendo un sitio en el que cada excavación puede modificar lo que se conoce sobre la historia de los antiguos mayas. Para investigadores como Nakamura, existen zonas donde aparentemente no quedan grandes evidencias visibles, pero debajo de ellas permanecen estructuras, materiales y restos que todavía pueden aportar información.

    La investigación sobre Yax K’uk’ Mo’ muestra precisamente cómo la arqueología puede transformar una interpretación histórica a medida que aparecen nuevas pruebas. Durante años, las conexiones entre Copán y Teotihuacán se estudiaron principalmente a partir de objetos, estilos arquitectónicos y representaciones. La evidencia genética identificada recientemente incorpora ahora otra pieza al rompecabezas.

    Aun así, el lugar exacto de nacimiento del primer rey de Copán permanece sin una respuesta definitiva. Las hipótesis que lo relacionan con Belice, el área de Tikal y los contactos con Teotihuacán forman parte de un debate que continúa abierto.

    Más de 1,600 años después de su llegada, K’inich Yax K’uk’ Mo’ sigue siendo una figura fundamental para comprender la historia de Copán y, al mismo tiempo, un recordatorio de que las ciudades mesoamericanas no estuvieron aisladas. Las evidencias encontradas hasta ahora apuntan a una red de contactos que conectó territorios muy distantes y en la que circularon personas, materiales, ideas y tradiciones.

    El Sitio Arqueológico de Copán, declarado Patrimonio Mundial por la Unesco en 1980, continúa así como uno de los grandes escenarios para reconstruir la historia de la civilización maya. Bajo sus estructuras y entre los monumentos que todavía permanecen en pie podrían encontrarse nuevas respuestas sobre el fundador de su dinastía y sobre la compleja relación que mantuvieron los antiguos mayas con otras potencias de Mesoamérica.

  • La historia detrás de la polémica banana de Maurizio Cattelan: por qué ‘Comedian’ no es tan radical como parece

    La historia detrás de la polémica banana de Maurizio Cattelan: por qué ‘Comedian’ no es tan radical como parece

    Una banana pegada a una pared con cinta adhesiva se convirtió en una de las imágenes más reconocibles del arte contemporáneo. La obra, titulada “Comedian”, del italiano Maurizio Cattelan, provocó burlas, indignación y discusiones sobre los límites del arte y, sobre todo, sobre las cantidades de dinero que puede alcanzar una pieza aparentemente tan sencilla.

    El impacto mediático, lejos de perjudicar a Cattelan, contribuyó a incrementar el valor de su trabajo. En 2024, la segunda de las tres ediciones de “Comedian” fue revendida en una subasta por 6.24 millones de dólares, una cifra que volvió a generar críticas entre quienes cuestionaban que una banana pudiera alcanzar semejante precio.

    Pero la paradoja de “Comedian” está precisamente ahí: aunque parece una provocación completamente nueva, buena parte de los recursos utilizados por Cattelan tienen una historia mucho más antigua. La banana, la cinta adhesiva, el humor, la sátira, la provocación y el objeto cotidiano convertido en arte forman parte de tradiciones que distintos artistas han explorado durante siglos.

    La provocación como estrategia artística

    Cattelan entendió que en las industrias creativas no siempre basta con tener talento para conseguir notoriedad. La controversia puede atraer la atención del público, generar conversación y ampliar la audiencia de un artista, lo que a su vez puede abrir nuevas oportunidades y encargos.

    La historia del arte ofrece numerosos ejemplos.

    Hace más de 400 años, Caravaggio dividió a sus contemporáneos con pinturas religiosas que incorporaban niveles de violencia, tensión y oscuridad que resultaban sorprendentes para su época. Obras como “David con la cabeza de Goliat” llevaron esas características a un extremo que contribuyó a convertirlo en una figura internacional.

    Durante el siglo XIX, artistas como J.M.W. Turner, John Constable, Édouard Manet, Claude Monet, Paul Gauguin, James McNeill Whistler y Paul Cézanne también se enfrentaron al rechazo y al ridículo de críticos que consideraban desconcertantes sus nuevas formas de aproximarse a la pintura.

    Con el paso del tiempo, la innovación artística y el rechazo de las convenciones comenzaron a percibirse como fenómenos estrechamente relacionados. La desaprobación de la corriente dominante podía convertirse, paradójicamente, en una herramienta de visibilidad.

    Cattelan llevó esta lógica todavía más lejos. Sus provocaciones no suelen depender de complejas teorías artísticas que el público tenga que conocer para entenderlas. En cambio, utiliza imágenes y personajes reconocibles para producir una reacción inmediata.

    Del papa golpeado por un meteorito a Hitler de rodillas

    Dos de sus obras más famosas muestran claramente esta estrategia.

    En “La Nona Ora”, de 1999, aparece una figura del papa Juan Pablo II derribada por el impacto de un meteorito. La imagen combina una figura universalmente reconocible con una situación absurda y violenta.

    Dos años después, en “Him”, Cattelan presentó la figura de un niño escolar arrodillado en actitud de oración cuyo rostro corresponde al de Adolf Hitler.

    El espectador no necesita conocimientos especializados de historia del arte para comprender que existe una contradicción deliberada. El humor y la ironía funcionan como herramientas para cuestionar figuras e instituciones asociadas con el poder.

    En ese sentido, Cattelan continúa una tradición satírica que puede rastrearse hasta artistas como James Gillray y Honoré Daumier, quienes utilizaron personajes e instituciones fácilmente identificables para ridiculizar a quienes ejercían poder.

    La estrategia consiste en “golpear hacia arriba”: utilizar el humor no contra quienes tienen menos poder, sino contra instituciones, autoridades y figuras que representan estructuras de influencia.

    Cuando el galerista se convirtió en la obra

    Antes de “Comedian”, Cattelan ya había demostrado que estaba dispuesto a convertir el propio mundo del arte en objeto de su sátira.

    En “A Perfect Day”, de 1999, el artista no colocó una obra convencional en una pared. En su lugar, utilizó cinta adhesiva para sujetar a ella a su galerista milanés, Massimo De Carlo.

    El vendedor terminó convertido en el espectáculo.

    La pieza planteaba una reflexión irónica sobre el mercado artístico y sobre el papel que desempeñan galeristas, artistas y espectadores en la construcción del valor de una obra.

    Casi dos décadas después, Cattelan volvió a utilizar la misma cinta plateada en “Comedian”. Esta vez, en lugar de un galerista, colocó una banana real en la pared.

    El gesto tenía una lectura evidente para quienes conocían su trayectoria: el artista estaba utilizando un objeto ridículamente sencillo para burlarse de los valores y mecanismos de eventos del mercado del arte como Art Basel Miami Beach.

    La banana tampoco inventó el objeto convertido en arte

    La otra gran clave para entender “Comedian” es el concepto de readymade, término utilizado para describir objetos cotidianos que no fueron creados originalmente como obras de arte, pero que son presentados como tales.

    Cuando Cattelan colocó una banana en una pared, esta idea ya tenía más de un siglo de historia.

    El gran pionero del método fue Marcel Duchamp, quien a partir de la década de 1910 presentó objetos comunes como obras de arte. Entre ellos estuvieron un escurrebotellas, una rueda de bicicleta y, de manera especialmente célebre, un urinario.

    La provocación de Duchamp consistía en cuestionar una pregunta fundamental: ¿qué convierte a un objeto en una obra de arte? ¿Es la habilidad técnica del artista, el objeto en sí mismo, la intención, el contexto o la decisión de colocarlo dentro de una institución artística?

    Aunque el planteamiento de Duchamp resultó radical a comienzos del siglo XX, el debate sobre qué puede considerarse arte tiene raíces mucho más antiguas y puede rastrearse hasta la filosofía griega.

    Desde esa perspectiva, “Comedian” no aparece de la nada. La obra se inserta en una tradición artística que utiliza objetos cotidianos para obligar al público a pensar en el significado que adquieren cuando son trasladados al espacio del arte.

    Una banana que dura unos siete días

    Hay, sin embargo, un detalle que distingue a “Comedian”: la obra no consiste en una representación de una banana, sino en una banana real.

    Eso introduce un elemento de temporalidad. La fruta puede deteriorarse y, de hecho, lo hace aproximadamente en el transcurso de una semana. El objeto físico que el público observa no está destinado a permanecer intacto como una pintura o una escultura tradicional.

    La idea refuerza otra característica de la obra: su valor no depende necesariamente de la permanencia del objeto original.

    La banana puede ser reemplazada y la cinta puede volver a colocarse. Lo que permanece es el concepto de la pieza, sus instrucciones y el contexto que le otorga significado dentro del mundo del arte.

    ¿Por qué llegó a valer millones?

    La pregunta que “Comedian” provoca inevitablemente es cuánto vale realmente una banana.

    Pero el precio de la obra no corresponde al valor de la fruta ni de la cinta adhesiva. Su cotización está relacionada con la autoría de Cattelan, la historia y el concepto de la pieza, su lugar dentro del arte contemporáneo, la escasez de sus ediciones y, especialmente, la enorme notoriedad que adquirió.

    En 2024, una de las tres ediciones fue revendida por 6.24 millones de dólares, convirtiendo nuevamente a la obra en protagonista de discusiones sobre el mercado artístico.

    La paradoja es que las críticas sobre su precio forman parte, en cierto modo, de aquello que la obra pretende poner en evidencia: el mercado puede convertir un objeto ordinario en algo extraordinariamente valioso cuando existe un contexto artístico, una firma reconocida y una audiencia dispuesta a otorgarle ese valor.

    Lo radical de “Comedian” es que no es radical

    A sus 61 años, Cattelan había perfeccionado una estrategia basada en elementos fáciles de reconocer: una banana, una pared, cinta adhesiva y una provocación que cualquiera puede comprender.

    Pero debajo de esa aparente simplicidad existe una combinación de recursos con una larga tradición: la sátira, el humor, la provocación, los objetos cotidianos, el cuestionamiento del mercado artístico y el concepto de readymade.

    Incluso su capacidad para provocar indignación tiene antecedentes históricos.

    Por eso, la verdadera ironía de “Comedian” quizá no está en que una banana haya llegado a valer millones de dólares. Está en que una obra que parece diseñada para romper todas las reglas del arte en realidad utiliza ideas que el arte lleva siglos explorando.

    La banana puede ser absurda, efímera y hasta ridícula. Pero precisamente por eso funciona. Cattelan no necesitó inventar una nueva manera de provocar: le bastó con reconocer lo que ya funcionaba, llevarlo al extremo y pegarlo a una pared.